Rocinante, ¿un error?

Muy buenas, hace dos semanas y media tuve la suerte o la desgracia de terminar en el preestreno de la obra de teatro “Rocinante en un lugar de la magia…”, en el Circo Price. Digo desgracia porque me fui de allí a la mitad, se podría decir que no esperaba encontrarme con una obra de corte infantil, falta de previsión por mi parte. Cuando me vi rodeado de tanto niño empecé a sentir pavor hasta que conseguí relajarme y convencerme de que algo positivo podría sacar de allí.

  Así fue y tuve, por ejemplo, la ocasión de contemplar esa mezcla de teatro y circo característica de las obras representadas en el Teatro Circo Price. La obra de Raffaele Ritis no era el Circo del Sol, que quizás era lo que yo ilusamente esperaba, pero sí hubo acróbatas ayudados de efectos visuales realmente entretenidos de ver. Para mi gusto, llegaron a abusar algo de los trucos, de esa forma que consiguen que pienses que tu aplauso está recompensando su esfuerzo. Yo prefiero no pensar nada cuando aplaudo, que sea una manifestación completamente sincera.

Por último no negaré que la pareja formada por Pedro Reyes y Juan Muñoz me decepcionó, su humor quizás me pareció muy previsible e infantil. También la poca coherencia entre los espectáculos y el argumento, pero eso quizás fue debido a que aquello era más un ensayo general previo. De eso nos había avisado, inmediatamente antes, un buen y oportuno muchacho que agradeció nuestra comprensión.

Ya se sabe, a caballo regalado no le mires el diente.