Electric Weekend de Getafe

  Este fin de semana, los días viernes 30 y sábado 31, la ciudad de Getafe (Madrid) acogerá el Electric Weekend Festival. Esta nueva apuesta del panorama festivalero nacional casi ocupa el antiguo lugar de trascendencia del malogrado Festimad. Entra fuerte y contará con las actuaciones, entre otros, de Rage Against the Machine (de vuelta tras la reunificación en 2007), Metallica, Queens of the Stone Age, Offspring o el incombustible Iggy Pop, el cartel entero lo tenéis aquí.

  Los conciertos se celebrarán ambos días en el recinto al aire libre del Auditorio John Lennon. Habrá dos escenarios a cada lado de esta superficie de capacidad para unas 40. 000 personas, según datos de la organización, donde se irán alternando los conciertos para no coincidir.

La organización facilita toda la información necesaria para los interesados en ir aquí. El abono de los dos días cuesta 125€ y el de uno 65€, más la comisión de Ticktackticket de alrededor del 10% ya que es el canal a través del cual se pueden comprar las entradas.

  Próximamente colgaré más información.

Entrevista a Javier Capitán (Presentador en radio y televisión)

Este es un pequeño homenaje a un programa que mataba el tiempo de forma muy eficiente, “El Informal”. Un programa de humor y actualidad que arrasó a nivel de audiencias durante sus casi cuatro años de emisión (1998-2002) . Luego, como el propio entrevistado relata, fue sustituido por una imitación más barata que prescindía de los presentadores. Esta es una entrevista, realizada hace más o menos un año, al máximo ideólogo de aquel hito, Javier Capitán. Capitán es el actual presentador de “El Noticiero” en la televisión online MobuzzTV.

Se encuentra en los estudios de Radio Nacional de España donde atiende a nuestras preguntas.

– ¿En qué habías trabajado antes de empezar con El Informal?

Javier Capitán: En televisión había hecho un programa en Telemadrid que se llamaba “La Verbena”. Lo hacíamos Luis Figuerola-Ferretti, Ana García Obregón y yo, y era mensual. Creo que hicimos seis programas. En televisión no hicimos nada más. Habíamos colaborado con Carlos Herrera en su programa Primero izquierda (TVE), pero eso eran colaboraciones más esporádicas.

– ¿Cómo surgió la idea de crear un programa que mezclase actualidad y humor como El Informal?

J. C: La génesis fue una campaña electoral. Hicimos una cosa que se llamaba En Tienda de Campaña, una visión humorística de la campaña electoral (la de 1996). De ahí nació la posibilidad de plantear eso como un programa, con el referente de uno que existe en Italia desde hace ya bastante tiempo. Un programa de humor sobre la actualidad pero muy distinto a El Informal. Muy al estilo italiano, con presentadores histriónicos, chicas que se ponen a bailar encima de la mesa… Yo hice un piloto (de El Informal) con un equipo de guionistas, y se quedó en stand by porque por entonces estaba el Telecupón, y era difícil moverlo. Luego Telecinco encargó bastantes capítulos más, para esa misma posibilidad. Al final le dijo a Globomedia (productora de televisión) que se pusiesen de acuerdo conmigo, porque aquello se aproximaba a lo que ellos querían. Globomedia y yo nos pusimos de acuerdo y así empezamos.

– ¿Y cómo fue la búsqueda de los colaboradores?

J. C: Sinceramente fue una búsqueda en muy poco tiempo, desde que se tomó la decisión hasta que empezamos pasó muy poco. Hicimos una prueba con cinco personas para buscar presentadores. Inicialmente había dos posibilidades: un guionista que no había hecho imagen o Florentino (Fernández). Hubo mucha gente que apostaba por el guionista, pero pensamos que él y yo íbamos a estar muy en la misma línea. Entonces con Florentino buscábamos un contraste muy claro, dos presentadores muy distintos. Felisuco había estado en algunos proyectos de Globomedia con buen resultado. Inicialmente fue Inma del Moral (luego fue sustituida por la actual presentadora de “Sé lo que hicisteis…” Patricia Conde), que había tenido algún contacto con Globomedia y yo había hablado con ella, la que se incorporó. Era un perfil distinto al que sería luego. Era nuestro contacto fuera, no tanto para hablar con la gente de la calle sino para hablar con autoridades, etc.

– ¿Qué era lo que más te gustaba de El Informal?

J. C: El Informal tenía muchas lecturas distintas. La gran ventaja es que tenías muchas cosas diferentes en cada programa y a cada uno le gustaba más una parte u otra. Había gente que se enganchaba con el humor más obvio, más inmediato, y otros que lo hacían con la parte más sutil. Y creo que había otra gran ventaja, el tiempo del programa (30 min. aproximadamente). Era un programa con mucho ritmo, las cosas no duraban más de lo que debían. Ésta es una tendencia bastante generalizada, alargar las cosas, que surge involuntariamente. Esto era en parte presionados por nuestro formato. Permitía que tú estuvieses viendo El Informal y supieses que a los treinta segundos iba a pasar algo nuevo, y por tanto podías esperar para engancharte a algo nuevo. Otro aspecto fundamental era la libertad en la redacción, para crear sin miedo a penalización etc. Fue un entorno muy creativo. Había muchas ideas, que surgían no de decirle a la gente lo que debía hacer sino de darles libertad. Y los videos se guardaban hasta el momento ideal para emitirlos. Si hubiésemos hecho lo que a mí me gustaba, quizás el programa hubiese fracasado. Necesitábamos muchas cosas diferentes.

– ¿Había muchos vídeos que no se podían emitir?

J. C: No muchos. La gente sabía lo que era el programa y, bueno, podía haber días en los que el guionista, o nosotros en el doblaje, no estuviésemos muy inspirados. Que no se pudiesen emitir por contenido no hubo prácticamente ninguno.

– ¿Por qué dejó de emitirse El Informal? ¿La audiencia ya no lo seguía?

J. C: No, yo creo que no. Fue una decisión de Paolo Vasile, el consejero delegado de Telecinco. Es cierto que nosotros habíamos bajado de audiencia en los dos últimos meses, pero eso tiene una fácil explicación. La 2 emitía en nuestro mismo horario el resumen de Operación Triunfo primera edición. Era de esperar que volveríamos a nuestros antiguos índices de audiencia al terminar el concurso. Yo no sé muy bien las causas de por qué se retiró el programa, porque nunca nos las explicaron bien.

– Y luego pusieron Pecado Original

J. C: Sí, se alimentaba de muchas ideas que había introducido El Informal pero no era lo mismo. Hay determinadas cosas que no se pueden decir con la voz en off, hay cosas que las tiene que asumir el responsable del programa, poner la cara. Poner a parir a nosequién sin ningún argumento y con una voz en off lo puede hacer cualquiera. Salir a dar la cara es un signo de valentía y de responsabilidad con el programa.

– Es importante preguntar a un humorista sus principales influencias…

J. C: Para mí los números uno fueron Tip y Coll. Humor absurdo, genialidad… Gila me gustaba, pero era el recurso de las conversaciones telefónicas. A mí me resultaba muchas veces más entrañable que divertido. Marcó una época pero si tengo que elegir me quedo con Tip y Coll.

– ¿Qué te parecen los nuevos formatos de humor que están apareciendo?

J. C: Camera Café me parece una gran idea, muy bien hecho el casting, con grandes actores. Tiene la ventaja de los programas que duran poco, como decía antes con El Informal, la gente puede engancharse cuando quiera. Los monólogos… mantengo las distancias con ese formato. Yo creo que deben reflejar la forma de pensar de quien te los cuenta (la mayoría de las veces no es quien lo ha escrito). Y no creo en ese formato (Club de la Comedia) donde tienen a un equipo de guionistas escribiendo a diestro y siniestro para que los cuente quien sea. A mí me gustan los monólogos de Buenafuente. Él tiene su equipo que los preparan para él, y para que él les dé su particular forma de ver las cosas. Si a ti un guionista que no conoces de nada te da un texto ya hecho, te da pocas posibilidades de dar tu visión. Hay algunos que lo hacen muy bien y puedes pasar un rato divertido, pero me falta creerme lo que me dicen. Aparte de un abuso cada vez más evidente. Con decir “un taco” ya se es el más gracioso. Los ves y cada vez que terminan sueltan un “¡Joder!”, y ya todo el mundo a reír. Me parece un recurso ya muy visto. La Hora Chanante (ahora Muchachada Nui) la he visto poco, pero me parece por lo menos novedosa. Te puede gustar más o menos, pero es algo no visto y eso es digno de apreciar.

– ¿Consideras a Buenafuente, Crónicas Marcianas o los inicios de Esta Noche cruzamos el Missisipi como formatos de humor televisivo?

J. C: El Missisipi y Crónicas Marcianas tenían dosis de humor, pero no pasarán a la historia por sus aportaciones a éste. El Missisipi tenía más, y yo creo que Sardá en un principio también tenía esa intención. Pero el programa se le fue convirtiendo en otra cosa, y en un sitio donde el que tenía la razón era el que más gritaba. Y eso son valores que se transmiten.

– ¿Tienes algún nuevo proyecto para televisión? (aparte del programa que dirige en Telemadrid Metro a Metro)

J. C: Ahora mismo, entre la radio y la tele, tengo unas jornadas que no da tiempo ni a pensar cuando terminas. No lo sé, en esta profesión vives un poco a remolque de lo que surge.

– Finalmente, ¿dónde prefieres trabajar? ¿en la televisión o en la radio?

J. C: Yo me siento más a gusto en la radio, que además te permite más diversidad. La televisión me gusta pero las exigencias son mucho mayores. En la televisión necesitas mucho más trabajo y tiempo para desarrollar las ideas. Tiene que estar todo muy preparado para que las cosas se vean.

Crónica del primer día del festival SOS 4.8, viernes dos de mayo

  Mientras escribo se puede apreciar un brillo verdoso entre las teclas. Una pulsera de plástico de un color verde lima muy “cool” baila en mi muñeca. Lleva inscritos el logo de la cerveza Estrella de Levante y “sos4.8 VIERNES”. Es la bonita pulsera del primer día del festival SOS 4.8. La conservo aún porque, aparte de esto, su logo de Estrella de Levante me trae buenos recuerdos de la tierra que me ha visto crecer y que ya sólo visito en ocasiones. Pero no sé si amortiza los 50€ que me costó…

  La Consejería de Juventud, Cultura y Deportes de la Región de Murcia, junto a patrocinadores locales y otros tantos colaboradores, se ha decidido a dar el paso para organizar un festival de categoría en la capital de la Región. No han faltado colaboradores e ilusión de los melómanos y festivaleros de la ciudad. De hecho, el personal de la organización no era reducido precisamente… alrededor de un 20% de los asistentes diría yo (pero ésta es sólo una apreciación subjetiva)

  Los encargados de abrir las actuaciones fueron los locales Second, locales pero con proyección nacional. Tras ganar la “Global Battle of Bands” (Batalla Mundial de las Bandas), cuya final se disputó en la londinense sala Astoria en su primera edición del 2004, se dieron a conocer a mayor escala. Incluso giraron por Reino Unido en otoño de 2005. En torno a las 20:00 empezó su actuación. En un buen escenario (uno de lo puntos más fuertes del festival), con el rodaje que tiene ya este grupo de jóvenes con tres discos y un E.P  y con un público que en su mayor parte no era la primera vez que les veía. Público bastante receptivo y que recibió gustoso un concierto bastante notable.

  Desde las primeras influencias británicas de los noventa, capitaneadas por Oasis y las bandas Brit Pop, pasando por la segunda oleada de la década 2000, esta vez encabezada por Franz Ferdinand, y la última adaptación de su música al castellano Second repasaron su trayectoria dominada por el Pop-Rock. Este último cambio ha suavizado algo su música y, coincidiendo con su mayor popularidad, han desarrollado un sonido de tipo más comercial, para públicos más amplios. El quinteto incluso se atrevió a interpretar parte del himno del centenario del Real Murcia C. F. ( 1908-2008 ), el cual han compuesto ellos mismos y en el que buena parte del público se les unió en el cántico. El equipo no estaba todavía matemáticamente descendido a segunda división y parecía que Super Clemente podría obrar el milagro. No sé si Second tendrán ganas de seguir tocando el himno tras la decepción…

  Antes ya se habían dado las actividades de la otra parte del festival. Eran obras, la mayoría de tipo contemporáneo y plásticas, con las que el festival pretendía mostrar el proceso de creación artístico para su posterior muestra. En mi opinión era una apuesta complicada que no supieron llevar a cabo, no se dio la conexión pretendida con el público. Y esto se debió, fundamentalmente, a la poca claridad de esas explicaciones que se pierden entre términos abstractos anglosajones con buenos sonidos. Comprobadlo vosotros mismos: aquí

  Los siguientes en saltar al escenario fueron los siete componentes de James (guitarras, bajo, batería, teclados, percusión, trompeta, violín y voz). La veterana banda de Manchester presentaba su nuevo disco “Hey Ma”, puesto a la venta en abril. Demostraron que conservan sus memorables directos tras casi siete años de parón. Con movimiento sobre las tablas, intensidad en la música, el espectáculo de luces propio y las características danzas de su cantante, Tim Booth, James se fue haciendo con el público conforme el cielo se oscurecía. El grupo, a pesar de comenzar su andadura en 1980, vivió su mejor momento a principios de los noventa en Reino Unido cuando alcanzaron gran éxito. Justo antes de ello lo habían pasado muy mal, hasta llegaron a prestarse como “conejilos de indias” para laboratorios químicos en deseperada búsqueda de dinero.

  En España son prácticamente unos desconocidos, y esto hizo que las letras coreadas por el público sonasen bastante bien. Sin ánimo de ofender, muchos de los ingleses que viven o residen por la zona, y que conocen y entienden bien su propio idioma, se acercaron a ver a James en una oportunidad seguramente muy atractiva para ellos. Lo cierto es que el cartel parecía contar bastante con este público. Finalmente, por el look que ahora luce el cantante Tim Booth, su tono de voz y algunas similitudes en el sonido de ambas bandas, James me recordaron a R.E.M. Con todo mis oídos, vírgenes a su sonido, se deleitaron con la música de James y su forma de llevarla a cabo sobre el escenario.

  No me ocurrió lo mismo con Rufus Wainwright, su naturaleza de peso pesado del cartel le hizo posicionarse entre James y los Kaiser Chiefs. Un lugar equivocado en mi opinión. Si James habían electrizado el ambiente hasta dejar al público a tope de adrenalina, Wainwright se encargó de susurrar sobre ese fuego hasta apagarlo. El neoyorquino, acompañado solamente de una guitarra acústica o un gran piano de cola, ofreció a bajo volumen una sosegada hora de baladas e himnos que le han dado la fama. La más famosa, su versión del conocido tema de Leonard Cohen “Allelujah”. Wainwright declaró que hacía esta gira “por dinero” (como tantos otros que no lo dicen) y que al concluirla se quiere dedicar por entero a la ópera, su verdadera pasión.

  Quizás hubiese sido más indicado que Rufus Wainwright tocara después de los Kaiser Chiefs, el público agradecería su calma tras quemar todas las energías con James y los Kaiser. También las primeras filas estarían nutridas de verdaderos fans del cantaautor y no de gente guardando sitio para siguientes conciertos.

  Los Kaiser Chiefs tenían por delante la tarea de reanimar al público y ponerles a saltar de nuevo. Tras un potente “Hola!” con acento de las islas, los Kaiser comenzaron con “Everything Is Average Nowadays”, segundo single de su segundo y último álbum (Yours Truly, Angry Mob). Éste es un buen ejemplo de su rock ramonero, muy animado, con toque de Leeds y coros y sintetizadores creando atmósfera. Aquí Ricky Wilson, su vocalista, ya recorría el escenario de un lado para el otro animando a los espectadores a saltar y dar palmas. Él se mueve por él y por el resto del grupo, es un auténtico showman y quien tiene gran parte de culpa del éxito de sus conciertos.

  Disponían, como cabezas de cartel de este día, del horario más amplio para su actuación (23:40-01:00). Esto les permitió recorrer casi enteros sus dos álbumes, ayuda que son un grupo que exprime sus discos con muchos singles. Incluso decidieron incluir dos temas recién compuestos que se incluirán en su próximo trabajo. No faltaron Ruby, Modern Way, I predict a Riot, The Angry Mob o la tremendamente pegadiza “Everyday I love you less and less”. Wilson, que llegó a subirse por una de las barras laterales del escenario durante “I predict a Riot”, exige casi tanta entrega como la suya a su público. Le pide que participe de toda esa energía que desprende la música de los Kaiser Chiefs. Así, no es de extrañar que al terminar aquel concierto un servidor estuviese exhausto y sólo desease dormir, interrumpiendo esas 48h de arte sin pausas para adaptarlas al mundo onírico.

  Allí soñé con que continúe haciéndose un festival de peso en Murcia, que no sea un espejismo producido por la bonanza económica y el resplandor inmobiliario. Mis sos 8 horas de sueño ininterrumpidas sólo peligraron al abordar el tema del precio: ¿Por qué, con tantos colaboradores y la implicación del Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma, las entradas son tan caras?

La Psicodelia, reflejo de los sueños del 68

  El pasado miércoles 30 de abril, Sergio Guillén y Andrés Puente presentaron su nuevo libro “psicodelia americana. el sonido de la contracultura”. El lugar elegido por estos prolíficos escritores musicales de los últimos tiempos fue la madrileña Casa del Libro, donde también aprovecharon para firmar algunos ejemplares.
  “Psicodelia americana. el sonido…”, ya había salido al mercado a finales del pasado 2007 por medio de la editorial Milenio y su colección Música. El director de esta colección, Javier de Castro, junto a José Miguel López (director del programa “Discópolis” de RNE/R3) se encargaron de flanquear y presentar a los autores en el pequeño salón de actos del comercio que presentaba un aforo completo. Se observaba un ambiente de confianza, de gente que se conoce entre sí. De Castro fue breve queriendo ceder rápidamente la palabra a los autores y también tuvo que ser él, muy a su pesar, quien les animase a acabar una vez el tiempo estaba encima. José Miguel López recordó aquellos años y su escaso reflejo en España, donde no llegó con tal fuerza aquella revolución. Enumeró algunas de las influencias más importantes como el LSD, la guerra de Vietnam o los movimientos pro derechos de los negros, pero también dejó que fuesen los autores quienes se explicasen.

  Andrés Puente y Sergio Guillén, redactores del portal de música en Internet www.renacerelectrico.com, trataron de hacer un repaso a su publicación siguiendo el mismo orden establecido por ellos en ésta. Estaba claro que no podían destriparlo pero sí dar algunas indicaciones sobre su proceso de creación y venderlo un poco. Son unos autores jóvenes que no han vivido la psicodelia, esto lo recordaba sorprendido José Miguel López, y que tampoco ha sido el género que más les ha gustado, sólo entra dentro de su amplía melomanía como ellos mismos confesaron. El libro lo escribieron a encargo de De Castro y posee una documentación e investigación muy interesante.

  Es un libro, un libro sobre música, que se disfruta asesorado por www.youtube.com o páginas similares que nos den una muestra factible de todo eso que leemos, tantos grupos que no conocemos y que, sin duda, nos entrarán mucho mejor a través de los ojos. El libro incluye, al final de sus 160 páginas, la letra de algunas de las canciones más significativas con su traducción. Es interesante leer los sentimientos a ritmo de rock que cantaban a finales de los 60 The Doors o Creedence Clearwater Revival (“Unknown Soldier” y “Fortunate Son” respectivamente, por ejemplo). Pero esas letras no están referenciadas en el desarrollo del libro, puede pasar que uno no recaiga en ellas hasta terminarlo…

  Quizás el único problema que se le pueda encontrar a este libro sea la cantidad ingente de nombres aparecidos que ralentizan la lectura amena. Y , por perderse entre tanto nombre, una falta de explicaciones más esenciales, concretas o anecdóticas de lo que fue la psicodelia, su origen, desarrollo, etc. Son largas explicaciones que sacian a los familiarizados con este mundo pero que turban a los no iniciados.

Excuse me while I kiss the sky