Crónica del primer día del festival SOS 4.8, viernes dos de mayo

  Mientras escribo se puede apreciar un brillo verdoso entre las teclas. Una pulsera de plástico de un color verde lima muy “cool” baila en mi muñeca. Lleva inscritos el logo de la cerveza Estrella de Levante y “sos4.8 VIERNES”. Es la bonita pulsera del primer día del festival SOS 4.8. La conservo aún porque, aparte de esto, su logo de Estrella de Levante me trae buenos recuerdos de la tierra que me ha visto crecer y que ya sólo visito en ocasiones. Pero no sé si amortiza los 50€ que me costó…

  La Consejería de Juventud, Cultura y Deportes de la Región de Murcia, junto a patrocinadores locales y otros tantos colaboradores, se ha decidido a dar el paso para organizar un festival de categoría en la capital de la Región. No han faltado colaboradores e ilusión de los melómanos y festivaleros de la ciudad. De hecho, el personal de la organización no era reducido precisamente… alrededor de un 20% de los asistentes diría yo (pero ésta es sólo una apreciación subjetiva)

  Los encargados de abrir las actuaciones fueron los locales Second, locales pero con proyección nacional. Tras ganar la “Global Battle of Bands” (Batalla Mundial de las Bandas), cuya final se disputó en la londinense sala Astoria en su primera edición del 2004, se dieron a conocer a mayor escala. Incluso giraron por Reino Unido en otoño de 2005. En torno a las 20:00 empezó su actuación. En un buen escenario (uno de lo puntos más fuertes del festival), con el rodaje que tiene ya este grupo de jóvenes con tres discos y un E.P  y con un público que en su mayor parte no era la primera vez que les veía. Público bastante receptivo y que recibió gustoso un concierto bastante notable.

  Desde las primeras influencias británicas de los noventa, capitaneadas por Oasis y las bandas Brit Pop, pasando por la segunda oleada de la década 2000, esta vez encabezada por Franz Ferdinand, y la última adaptación de su música al castellano Second repasaron su trayectoria dominada por el Pop-Rock. Este último cambio ha suavizado algo su música y, coincidiendo con su mayor popularidad, han desarrollado un sonido de tipo más comercial, para públicos más amplios. El quinteto incluso se atrevió a interpretar parte del himno del centenario del Real Murcia C. F. ( 1908-2008 ), el cual han compuesto ellos mismos y en el que buena parte del público se les unió en el cántico. El equipo no estaba todavía matemáticamente descendido a segunda división y parecía que Super Clemente podría obrar el milagro. No sé si Second tendrán ganas de seguir tocando el himno tras la decepción…

  Antes ya se habían dado las actividades de la otra parte del festival. Eran obras, la mayoría de tipo contemporáneo y plásticas, con las que el festival pretendía mostrar el proceso de creación artístico para su posterior muestra. En mi opinión era una apuesta complicada que no supieron llevar a cabo, no se dio la conexión pretendida con el público. Y esto se debió, fundamentalmente, a la poca claridad de esas explicaciones que se pierden entre términos abstractos anglosajones con buenos sonidos. Comprobadlo vosotros mismos: aquí

  Los siguientes en saltar al escenario fueron los siete componentes de James (guitarras, bajo, batería, teclados, percusión, trompeta, violín y voz). La veterana banda de Manchester presentaba su nuevo disco “Hey Ma”, puesto a la venta en abril. Demostraron que conservan sus memorables directos tras casi siete años de parón. Con movimiento sobre las tablas, intensidad en la música, el espectáculo de luces propio y las características danzas de su cantante, Tim Booth, James se fue haciendo con el público conforme el cielo se oscurecía. El grupo, a pesar de comenzar su andadura en 1980, vivió su mejor momento a principios de los noventa en Reino Unido cuando alcanzaron gran éxito. Justo antes de ello lo habían pasado muy mal, hasta llegaron a prestarse como “conejilos de indias” para laboratorios químicos en deseperada búsqueda de dinero.

  En España son prácticamente unos desconocidos, y esto hizo que las letras coreadas por el público sonasen bastante bien. Sin ánimo de ofender, muchos de los ingleses que viven o residen por la zona, y que conocen y entienden bien su propio idioma, se acercaron a ver a James en una oportunidad seguramente muy atractiva para ellos. Lo cierto es que el cartel parecía contar bastante con este público. Finalmente, por el look que ahora luce el cantante Tim Booth, su tono de voz y algunas similitudes en el sonido de ambas bandas, James me recordaron a R.E.M. Con todo mis oídos, vírgenes a su sonido, se deleitaron con la música de James y su forma de llevarla a cabo sobre el escenario.

  No me ocurrió lo mismo con Rufus Wainwright, su naturaleza de peso pesado del cartel le hizo posicionarse entre James y los Kaiser Chiefs. Un lugar equivocado en mi opinión. Si James habían electrizado el ambiente hasta dejar al público a tope de adrenalina, Wainwright se encargó de susurrar sobre ese fuego hasta apagarlo. El neoyorquino, acompañado solamente de una guitarra acústica o un gran piano de cola, ofreció a bajo volumen una sosegada hora de baladas e himnos que le han dado la fama. La más famosa, su versión del conocido tema de Leonard Cohen “Allelujah”. Wainwright declaró que hacía esta gira “por dinero” (como tantos otros que no lo dicen) y que al concluirla se quiere dedicar por entero a la ópera, su verdadera pasión.

  Quizás hubiese sido más indicado que Rufus Wainwright tocara después de los Kaiser Chiefs, el público agradecería su calma tras quemar todas las energías con James y los Kaiser. También las primeras filas estarían nutridas de verdaderos fans del cantaautor y no de gente guardando sitio para siguientes conciertos.

  Los Kaiser Chiefs tenían por delante la tarea de reanimar al público y ponerles a saltar de nuevo. Tras un potente “Hola!” con acento de las islas, los Kaiser comenzaron con “Everything Is Average Nowadays”, segundo single de su segundo y último álbum (Yours Truly, Angry Mob). Éste es un buen ejemplo de su rock ramonero, muy animado, con toque de Leeds y coros y sintetizadores creando atmósfera. Aquí Ricky Wilson, su vocalista, ya recorría el escenario de un lado para el otro animando a los espectadores a saltar y dar palmas. Él se mueve por él y por el resto del grupo, es un auténtico showman y quien tiene gran parte de culpa del éxito de sus conciertos.

  Disponían, como cabezas de cartel de este día, del horario más amplio para su actuación (23:40-01:00). Esto les permitió recorrer casi enteros sus dos álbumes, ayuda que son un grupo que exprime sus discos con muchos singles. Incluso decidieron incluir dos temas recién compuestos que se incluirán en su próximo trabajo. No faltaron Ruby, Modern Way, I predict a Riot, The Angry Mob o la tremendamente pegadiza “Everyday I love you less and less”. Wilson, que llegó a subirse por una de las barras laterales del escenario durante “I predict a Riot”, exige casi tanta entrega como la suya a su público. Le pide que participe de toda esa energía que desprende la música de los Kaiser Chiefs. Así, no es de extrañar que al terminar aquel concierto un servidor estuviese exhausto y sólo desease dormir, interrumpiendo esas 48h de arte sin pausas para adaptarlas al mundo onírico.

  Allí soñé con que continúe haciéndose un festival de peso en Murcia, que no sea un espejismo producido por la bonanza económica y el resplandor inmobiliario. Mis sos 8 horas de sueño ininterrumpidas sólo peligraron al abordar el tema del precio: ¿Por qué, con tantos colaboradores y la implicación del Ayuntamiento y la Comunidad Autónoma, las entradas son tan caras?

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